La diferencia está en la parte de fuera de la copa: en los cerrados es sólida, en los abiertos es una rejilla que deja pasar el aire y el sonido. Ese detalle cambia por completo cómo suenan y para qué sirven.

Cerrados: para grabar y aislarte

Aíslan del exterior y el sonido no se escapa. Son los adecuados para grabar con un micro cerca, para ensayar, para el transporte y para entornos ruidosos. A cambio, la escena sonora es más estrecha y los graves pueden resultar algo realzados.

Abiertos: para mezclar y escuchar con detalle

Suenan más naturales y espaciosos, como unos altavoces delante de ti, y cansan menos en sesiones largas. Son los preferidos para mezclar y para escuchar música en casa. Pero se oye todo lo de fuera y quien esté cerca oye lo que escuchas.

Semiabiertos: un término medio

Dejan escapar algo de sonido, así que no son ideales para grabar con micro sensible, pero suenan más abiertos que unos cerrados. Útiles para editar y escuchar.

Fíjate también en la impedancia

Muchos abiertos de estudio tienen 250–300 Ω y necesitan una buena salida de auriculares o un amplificador. Si los vas a usar con el portátil o el móvil, busca menos de 80 Ω.

Equipos mencionados

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar abiertos en el metro?

Funcionan, pero oirás todo el ruido y los demás oirán tu música. Para eso, cerrados o con cancelación de ruido.

¿Qué auriculares usan los ingenieros para mezclar?

Mayoritariamente abiertos, y siempre contrastando con monitores.

¿Y para jugar?

Abiertos si juegas en casa y quieres ubicar bien los sonidos; cerrados si hay ruido alrededor o no quieres molestar.

Comparativas relacionadas

¿Tu caso es distinto? Cuéntaselo al asesor y te recomendará según tu sala, tu equipo y tu presupuesto.

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